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Con suavidad o con fuerza
El ambidiestro Casquero deleita de nuevo con sus golazos
Francisco Javier Casquero
Francisco Javier Casquero
Javier Casquero, futbolista del Getafe, tuvo la suerte de tener un padre 'pesado' en las artes del golpeo del balón. Su progenitor, lateral en el equipo de su pueblo, se empeñó en que su hijo utilizara la pierna izquierda igual que la derecha. El niño obedeció. Casi no la usaba y ahora no puede vivir sin ella. El último en probarla fue el portero del Athletic Gorka Iraizoz, que vio pasar por encima de su cabeza el enésimo golazo de Casquero, experto en marcar tantos 'paranormales'.

clubbol 
29/9/2008
Redacción deportes

A sus 32 años, el centrocampista de Talavera de la Reina (Toledo) vive una segunda juventud. Ante el Athletic volvió a demostrar que está en forma. Su golazo, una impecable vaselina ejecutada con la pierna izquierda desde 30 metros, valió tres puntos muy importantes para el Getafe, que se sitúa en la zona noble de la clasificación. Pero no es el primero. Desde que aterrizó en el conjunto madrileño de la mano del alemán Bernd Schuster hace dos temporadas, Casquero asombra con sus tantos 'marca de la casa'. Los hace con la derecha, con la izquierda; usando sus botas como un guante blanco de seda o como un cañón lanza misiles. No importa, todo vale para asombrar al respetable.

Vaselina o cañonazo
Como ex jugador del Sevilla logró lo imposible en el estadio del Betis. El público del Ruiz de Lopera no tuvo más remedio que aplaudir uno de sus goles. Lo hizo cuando el talaverano ya estaba en el Getafe. Era la jornada 33 de la temporada 2006/2007. Marcó el 0-2 de los madrileños. De nuevo, una vaselina. Esta vez al borde del área. La víctima fue Toni Doblas. Para aquella ocasión, utilizó su bota derecha; la misma que atravesó la red de Víctor Valdés en semifinales de la Copa del Rey de aquella campaña. Anotó el 1-0 que dio inicio a una de las remontadas más espectaculares de los últimos años y que llevaría al Getafe a su primera final de la Copa del Rey. Tras un largo asedio sin éxito, y al borde del descanso, Casquero apareció de la nada para mandar, desde fuera del área, un cañonazo imparable hacia la portería blaugrana. Entonces se empezó a hablar de los 'casquerazos'.

Derechazo ante el Bayern
Esa misma palabra fue utilizada ese mismo año para definir otros dos golazos. Jornada 28, Getafe-Zaragoza. El talaverano recoge un rechace de Gerard Piqué a 35 metros. Deja sentado a Alberto Zapater con dos quiebros para mandar con la izquierda un trallazo a la escuadra de César. Imparable. Dos partidos después, otro zapatazo. Esta vez, la víctima el Villarreal y de nuevo el Coliseum Alfonso Pérez como escenario. Fabio Celestini llega al borde del área y manda la pelota hacia atrás. Como una exhalación aparece Casquero y perfora la portería defendida por Sebastián Viera, que se desespera en el suelo. Un año después, con Michael Laudrup en el banquillo, sus golazos fueron más internacionales. Muchos recuerdan uno que a lo mejor quieren olvidar. Fue ante el Bayern de Múnich, en cuartos de la Copa de la UEFA. Los alemanes mandaron al Getafe, con un jugador menos todo el partido, a la prórroga en el último minuto del duelo. Con el estadio enmudecido por la rabia, apareció Casquero para mandar un derechazo a la escuadra de Oliver Kahn. Elevó el 2-1 al marcador. De nuevo con un tanto fuera de lo normal, pero esta vez inservible. La suerte germana se encargó de dejar a los madrileños fuera de Europa.

Otros golazos
Tampoco pasó desapercibido el tanto de la tranquilidad ante el Racing en semifinales de la Copa del Rey. Con Garay en el suelo, Casquero empató el choque de vuelta con un trallazo marca de la casa. Esta vez, el golazo llegó con polémica. ¿Tenía que haber tirado la pelota fuera? Ese es otro debate. Ahora, con Víctor Muñoz, ya suma dos goles en esta temporada. El primero, al Sporting en la primera jornada; otro trallazo desde fuera del área. El segundo, un gol de seda, al Athletic. "Ese pedazo de gol, de sombrerazo, nos ha roto", afirmó Joaquín Caparrós, técnico de los bilbaínos tras el choque. Las próximas jornadas, el talaverano que no sabía usar su pierna izquierda volverá a intentar romper más redes rivales. Y la moral de algunos entrenadores.

 Redacción deportes |  29/9/2008 |