Cerezo cree que "para hablar de indignación es pronto" porque confía en que la apelación a la sanción, que llega tras una denuncia del Olympique de Marsella, fructifique: "Lo que es triste y da pena es que por un informe que manda el Olympique se haga lo que dicen ellos no lo que dicen el delegado de la UEFA o los árbitros, que lo vieron en directo", lamentó. Por eso, mantiene que la situación se resolverá: "Cuando se intenta cometer una injusticia lo que hay que hacer es estar cada uno en su sitio y mantener la verdad y la realidad. El Atlético de Madrid no gobierna el estadio cuando empieza el partido, sino la Policía, un grupo muy especial".
"No hubo gritos racistas""El Olympique trajo 1.500 aficionados y la policía tuvo que intervenir, pero no hubo violencia, ni gritos racistas ni nada los que han provocado han sido los jugadores del Olympique", recalcó, en palabras a Telemadrid, que recoge. Respecto a si el presidente del Marsella se quejó al propio Atlético durante el partido, Cerezo fue claro: "Llegó tarde, a los 15 minutos de comenzar el partido, saludó, salimos en el descanso, le invitamos a un refresco y no dirigió ni media palabra, ni expuso si estaba bien o mal". Por eso, quiso mandar un mensaje de "tranquilidad" a la afición. "El Atlético no ha cometido ninguna infracción, vamos a recurrir, en tiempo y forma, cosa que no hizo el Olympique", sentenció.
Redacción deportes |
14/10/2008 |