La intensidad con la que la hinchada celebró este título contrasta con el sufrimiento y las penalidades que atraviesa el equipo en la competición doméstica, y así lo expresaban los seguidores, que vieron en la Copa del Rey un "bálsamo" a sus males. "Al menos la Copa compensa todo el sufrimiento que estamos padeciendo en Liga, esperamos que esto nos ayude a coger moral y recuperar el terreno perdido en la medida de lo posible", explicó a EFE, José Marrero, un veterano valencianista de Paiporta que celebró el título en la avenida de Suecia (junto a la fachada principal del estadio de Mestalla).
"No es normal tanto sufrimiento"
"Al final se ha impuesto la cordura y nos hemos podido llevar una alegría. No era normal tanto sufrimiento. A ver si este partido pone fin a la mala racha y el equipo puede enderezar el rumbo en Liga", aseguró Esther Marrahí, aficionada de Valencia que ha seguido al equipo en los últimos desplazamientos de Copa. Otros aficionados, en cambio, mantenían su espíritu crítico con la política del club y las decisiones del entrenador, a pesar de festejar el triunfo con el resto de sus compañeros. "No me parece bien todo lo que está sucediendo este año en el equipo, deberíamos ser un poco más críticos a pesar de haber ganado la Copa. Espero que la gente no se olvide de lo que estamos sufriendo", afirmó Ignacio Climent, socio una peña de Torrent.
"Temporada de locos""El Valencia ha sido un equipo diferente en Liga y Copa, es una temporada de locos, pero por lo menos nos hemos llevado una gran alegría, ahora hay que disfrutarla", sentenció Felipe Gisbert, otros de los seguidores que se dieron cita en Mestalla. La euforia por la victoria del equipo valencianista se expandió a prácticamente todos los puntos de la provincia de Valencia, especialmente en las localidades del área metropolitana, muchas de las cuales habilitaron pantallas gigantes para seguir el encuentro.
Fiesta por todo lo alto
Todavía no había levantado la Copa el capitán valencianista, Rubén Baraja, cuando en las calles de Valencia ya sonaban las tracas, los petardos, los claxon de los coches y los aficionados empezaban a desfilar camino de Mestalla o la plaza del Ayuntamiento. En ambos emplazamientos la Policía Local controlase de inmediato el tráfico, aunque eso no impidió que cientos de coches merodeasen la zona haciendo sonar los claxon mientras "desembarcaban" progresivamente a los aficionados para que invadiesen las calles.
Redacción deportes |
17/4/2008 |